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50 años de un sueño cumplido

“Es un pequeño paso para el hombre; un gran salto para la humanidad”, una simple frase de un astronauta que plasmó el gran avance que supuso para la humanidad el día 20 de julio de 1969. Hace ya medio siglo que se cumplió el sueño que tod@ niñ@ ha tenido alguna vez al mirar un cielo nocturno donde destacaba ella, nuestra Luna. 50 años han pasado desde que el Apolo XI consiguió alunizar y Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins hicieron su sueño (y el nuestro) realidad, a pesar de tener terribles precedentes con los fracasos que se habían cobrado las vidas de compañeros suyos en anteriores misiones del Apolo. Ellos y un gran equipo incasable de la Nasa demostraron que el ser humano es capaz de conseguir cualquier reto que se proponga, con esfuerzo, creatividad y empeño.

¿Qué avances desencadenó este acontecimiento y en general, el programa Apolo?

– El sistema de refrigeración de los trajes espaciales Actualmente esta tecnología se aplica tanto en el ámbito deportivo (pilotos de carreras) como en el tecnológico (técnicos de reactores nucleares) y médico (enfermos de esclerosis múltiple).

– Los desfibriladores para personas con ritmos cardiacos anormales.

– La tela ignífuga, desarrollada a partir del desastre del Apolo I donde un incendio acabó con la vida de 3 astronautas. A día de hoy la usan desde bomberos a soldados.

– Las mantas isotérmicas empleadas por los servicios de emergencia.

– Las máquinas de diálisis renal. Estas máquinas fueron desarrolladas a partir de un proceso de eliminación de toxinas imprescindible para los astronautas.

– La purificación del agua sin cloro, ahora empleada para eliminar virus y bacterias

– La mejora de herramientas inalámbricas (Black and Decker saca la primera aspiradora sin cables ese mismo año).

– La mejora de las zapatillas deportivas.

¿Una última curiosidad? Las comunicaciones entre Houston y el Apolo XI pasaban a través del Centro de comunicación español NASCOM, en Robledo de Chavela, a tan solo 50 km de Madrid.

¿Y solo hablamos de tecnología? No. 10 meses después del famoso alunizaje se celebró el primer Día de la Tierra y empezó a tomar algo de importancia el movimiento por la concienciación de la destrucción que estaba causando el ser humano en su propio hábitat. ¿Fue esto suficiente? Evidentemente no. Si pusiéramos el mismo empeño en inculcar el respecto al medioambiente (gracias al cual comemos, bebemos y nos surtimos de materias primas para absolutamente todo lo que usamos en nuestro día a día) como en transmitir conocimientos aplicados en la mejora tecnológica, tendríamos un mundo mejor. Aprendamos de nuestros errores, concienciémonos de que esta no es solo nuestra casa, si no la de las generaciones de nuestros hijos, nietos, bisnietos, tataranietos,… y apliquemos el famoso refrán “No muerdas la mano que te da de comer”. Ser mejor persona no cuesta tanto, ¿te apuntas al nuevo reto lunar?

 

Historia

Halloween: la historia oculta

Cada vez más personas dicen: “Pasado mañana es Halloween”, ya casi nadie dice que esta semana es la festividad de Todos los Santos. Sin embargo, ¿quién sabe de dónde viene Halloween? Si salís a preguntar, por lo general la gente sabe que viene de América y que es una fiesta pagana. Pero detrás, hay más historia.

La palabra Halloween, en principio, hace referencia a la noche del 31 de octubre, la Víspera de todos los Santos, que en inglés es All Hallow’s Eve y que tras ser pronunciada muchas veces y en diferentes condiciones… se convirtió en Halloween.

Las raíces de la fiesta se encuentran en un antiguo festival conocido como Samhain que se pronuncia “sow-in”, significa “fin del verano” y se celebra al finalizar la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al “año nuevo celta”, coincidiendo con el solsticio de otoño.

¿Ni idea de quienes eran los celtas? Los celtas o galos, llamados así por los griegos y romanos respectivamente, habitaron lo que hoy es Francia, Bélgica, el oeste de Suiza y las zonas de Países Bajos y Alemania al oeste del Rin y una franja aún poco determinada de este último país, a la orilla derecha del río. Decidieron emigrar a Asia Menor y se estableció en la región llamada Galacia, la actual Turquía.

Este pueblo tallaba verduras, nabos preferentemente, para utilizarlas como linternas y que dio lugar a la creencia de que estas esculturas protegían a los humanos de los espíritus de los difuntos que esa noche caminarían entre los vivos. Posteriormente, llegaría la calabaza o Jack-o’-lantern que toma su nombre del fenómeno natural fuego fatuo (will-o’-the-wisp) y que se mantendría como símbolo de protección.

Para aquellos que nos gustan las leyendas, Jack.o’-lantern podría provenir de una pequeña historia donde el joven Jack logra atrapar al Diablo al lado de una cruz. Algunos cuentan que cuando el diablo trepó a un árbol Jack talló una cruz en el tronco evitando que pudiera bajar. Otros, que tras robar en una aldea y ser perseguido por sus habitantes, se encontró con el Diablo en el bosque quien venía a buscar su alma y lo convenció para que se convirtiera en moneda y así cuando los aldeanos recuperasen sus cosas se pudiera llevar sus almas; el diablo aceptó y al convertirse en moneda y saltar al saco de Jack quedó atrapado sin sus poderes al lado de una cruz. En ambas versiones, Jack libera al Diablo cuando este promete que jamás se llevará su alma. Años después Jack muere y por sus pecados no puede entrar en el cielo, pero el Diablo prometió que jamás lo llevaría al infierno. Entonces se pregunta cómo podría ver hacia dónde iba sin ninguna luz y el Diablo, a modo de burla, le da una brasa proveniente del infierno que jamás dejaría de arder. Jack vacía un nabo, su comida favorita, y coloca la brasa en el interior construyendo una linterna y convirtiéndose en Jack of the Lantern o Jack-o’-Lantern.

¿Y los disfraces? Pues resulta que, en algunas partes de Escocia e Irlanda, durante el Samhain, los celtas usaban máscaras e intercambiaban sus vestimentas para confundir a los espíritus de los muertos. Obviamente, esa finalidad se ha ido perdiendo a lo largo de diferentes interpretaciones; pero por entonces, en una cultura donde la separación entre la vida y la muerte era difusa, la gente pensaba que así engañarían a las ánimas y así evitarían que invadiesen sus vidas.

Pero esto no acaba ahí, porque el cristianismo se extendió en Europa y la Iglesia Católica intentó erradicar los rituales paganos. Roma tuvo que mostrarse indulgente para atraer a los fieles a las iglesias. El papa Gregorio IV, en el año 837, propició el que la festividad del Día de todos los Santos, del 13 de mayo, coincidiera con la festividad de Samhain, en octubre.

La costumbre de ir pidiendo dulces puerta por puerta también fue adoptada por la Iglesia con el fin de integrar las creencias paganas en su sociedad. También permitieron que la gente se disfrazara de ángeles, santos o demonios. Durante la Edad Media, esto derivó en que los pobres pedían comida a cambio de rezar por las almas de los creyentes.

Aunque esta fiesta es muy similar allí donde se celebra, España no es uno de sus mayores fans, es América del Norte el mayor referente donde llegó de mano de los irlandeses que emigraron durante la Gran hambruna irlandesa. Allí, el espíritu de esta fiesta se apodera de todos, pero son los niños los que se suelen disfrazar para el truco o trato en cada una de las casas que tienen cerca y que han sido decoradas con esmero para provocar algún que otro escalofrío al que se aventure hasta la puerta.

La verdad, es que muy poca información nos llega sobre las diferentes fiestas. En este caso, vale con investigar un poco para ver que lo que era una costumbre celta hace cientos de años, se ha convertido en parte de la cultura actual de muchas sociedades teniendo sus propias vestimentas, rituales, gastronomía y conjunto de creencias.

Historia

Don´t forget

Vamos a aprovechar nuestra visita al Centro de Exposiciones Arte Canal para hacer algunas reflexiones. El tour sobre Auschwitz que se puede hacer entre sus paredes, recorriendo fotos y recuerdos es realmente enriquecedor.

Para los que hemos estado en los Memoriales de Auschwitz, en el propio campo de exterminio, o de Caen, sobre el desembarco de los aliados en Normandía y toda la Segunda Guerra Mundial; este nos permite desde una visión, quizás algo más alejada, contemplar todo lo que ocurrió en esa época de la historia.

Sin embargo, no os vamos a destapar todo lo que podéis descubrir por vosotros mismos y que deberíais descubrir (tenéis hasta el 7 de octubre). Queremos compartir con nuestros lectores algunos puntos a los que llegamos con el café de después.

Personal. A diferencia de los otros Memoriales, al no sentirte inundado por la parte emocional de estar en el sitio físico donde ocurrió todo, puedes de verdad centrarte en qué ocurrió. Según íbamos avanzando había momentos en los que las cifras se amontonaban en medio de los textos y, sin embargo, nadie era capaz de imaginar tal cantidad de humanos confinados o ejecutados. Cuando nos nombran una cantidad que nunca hemos visto y contado por nosotros mismos, cuesta ser capaces de entender realmente esa cantidad. Es por ello que no somos capaces de imaginar millones de personas que perdieron la vida; sí, entendemos las cifras, pero nunca llegaremos a imaginarlo realmente. No obstante, cuando oyes a los supervivientes contar sus historias, ves sus vídeos de cómo era su vida antes y todo lo que no encontraron cuando lograron salir de ese infierno… entonces te llegas a preguntar si realmente llegaron a salir.

Manipulaciones por todas partes. Estábamos caminando por uno de los pasillos, rodeados de visitas escolares cuando uno de los chavales se mostró sorprendido ante el hecho de que Hitler fuera democráticamente elegido y los demás le dieron la razón. Minutos después les encontramos haciendo comentarios muy subjetivos y copiados de algunos medios de comunicación sobre la persona extranjera de la limpieza. En todas las guerras, alguien enciende la chispa y el fuego se extiende solo para que todo el mundo mire en esa dirección. En esta ocasión era tal la manipulación y control, que cuando los prisioneros llegaban a la antecámara de gas y se desnudaban, no sabían que eran prisioneros y pensaban que iban a la ducha. Tanto, que dentro de las cámaras de gas había alcachofas de ducha para que no cundiera el pánico. Tanto, que les obligaban a escribir postales a sus familiares diciéndoles que todo estaba bien.

La historia se repite. Seguimos deshumanizando a todos los que nos convienen, sin apenas darnos cuenta. Porque nos interesan sus tierras, lo que hay en ellas, su dinero, sus influencias, o porque no nos interesan. La gente tinta de monstruos a aquellos que formaban parte del ejército nazi, pero la cruda realidad es que eran vecinos, hermanos, primos… y eso asusta más, el pensar que cualquier persona podría llegar a hacer algo similar, el hecho de pensar que podría volver a ocurrir. Números en vez de nombres, trajes todos iguales, raparles el pelo y dejarlos sin personalidad, culparlos de cualquier malestar social de ese momento, convertirlos en otro ser, en otra raza que justifique nuestras acciones.

Las guerras van y vienen, sin embargo el estado de guerra sigue siendo permanente. Es hora de que no unos pocos, sino todos, nos preguntemos a quién beneficia y cómo logran que nos pongamos de su lado. Quizás debamos ser críticos y autocríticos con nuestras acciones a lo largo de la historia para no volver a lamentarnos de que se cometan injusticias irreparables a las que hayamos aportado nuestro granito de arena.