TDAH
Educación

El estereotipo del TDAH

Cada vez hay más padres que cuando acuden a nuestro centro indican que su hijo tiene TDAH, en muchos casos porque simplemente ellos así lo creen y, casi siempre, sin saber exactamente qué implica. Pero, ¿qué es el Trastorno por déficit de atención e hiperactividad?

Lo primero que tenemos que hacer es leer la primera palabra “trastorno”, esto quiere decir que está en los manuales de diagnóstico y que debe ser detectado por un neurólogo, porque sí, también se puede detectar físicamente. Al igual que nosotros no decimos a nuestro hijo que tiene esquizofrenia o diabetes, no debemos introducirlo en nuestro discurso tan a la ligera. Para que un trastorno sea tal tiene que realmente interferir con el funcionamiento o el desarrollo, en este caso afectar tanto a las actividades sociales como a las académicas y/o laborales durante más de 6 meses. Además, debe cumplir unos requisitos o criterios que deben ser valorados con sumo cuidado y tenemos que saber que es un trastorno que se puede detectar físicamente, no es algo abstracto que no se pueda ver en determinadas pruebas. Para aquellos que queráis buscar ayuda, si bien es cierto que un profesor de educación especial y un psicólogo os pueden ayudar una vez diagnosticado; los profesionales concretos a los que se deben acudir desde el principio son el neurólogo que una vez confirmado os derivará al psiquiatra, normalmente especializado que pueda ajustar la medicación según el caso.

Si continuamos leyendo, encontramos dos partes: “Déficit de atención” que hace referencia a la incapacidad para mantener la atención durante un tiempo prolongado en algunas tareas; que no tienen por qué ser solo escolares, también pueden ser tareas recreativas y que pierda la atención sin que haya ningún distractor. “Hiperactividad” que implica un grado de impulsividad que no concuerda con el desarrollo de esa persona.

Pero, por favor, no cojan estos datos sin más; es un profesional el que tiene que hacer pruebas y estudios para asegurarse de que hay puntos que no se ajustan con el desarrollo normalizado en función de la edad y situación, es el profesional el que tiene que descartar otras posibles causas, es el profesional el que tiene que ver qué tipo de TDAH es y el grado, es el profesional el que tiene que valorar si se requiere medicación y las pautas, etc. Si nosotros en casa no diagnosticamos cáncer o no valoramos el grado de miopía, tampoco debemos hacerlo con otros trastornos como el TDAH.

Una vez aclarado esto, sí que hay algunas pautas y consejos que podemos seguir para intentar ayudar a las personas afectadas a la hora de estudiar. Antes de empezar, debemos tener en cuenta que no será algo sencillo y que, si normalmente a mayor edad más complicado es hacer cambios en la “rutina” o “no rutina” de estudio, en este caso no será diferente.

  • Constantes. Es muy beneficioso que sigan una rutina de estudio muy marcada y que no nos la saltemos. Lo mejor es que siempre empiecen a estudiar a la misma hora, durante un tiempo fijo y en el mismo sitio. Ya sea con sus padres o en un centro de estudio, tenemos que prever que siempre deben cumplirlo; es decir, si tengo reuniones de trabajo con cierta frecuencia o sé que no voy a poder estar con mi hijo algunas tardes, yo no soy la persona adecuada. Con el paso del tiempo, deberán empezar a hacerlo solos, pero es un proceso muy lento.
  • Pacientes (y aún más constantes). No es fácil, pero debemos estar preparados para frustrarnos y para los posibles fracasos que haya. No debemos levantarnos al no conseguir nuestros objetivos por dos razones principalmente: nuestro hijo no se va a sentir apoyado y el ejemplo que le estamos dando, debemos ser perseverantes para que ellos lo sean.
  • Decisión conjunta. Los niños deben ver congruencia entre los padres o, si no, en cuanto haya un fallo por parte de los padres o vean que alguno de ellos no opina igual o no es tan estricto… lo aprovecharán.
  • Refuerzo positivo. El refuerzo es muy importante, pero no solo hay que felicitarlos por aquellos objetivos que logren, también debemos hacerlo por el esfuerzo invertido, la tranquilidad ante el estudio, la constancia, etc. Si normalmente las recompensas alejadas de la conducta (en este caso, desde que ellos estudian un examen hasta que obtienen la nota) ya motivan poco, en niños y adolescentes impulsivos aún menos.
  • No desacreditar al profesional, sobre todo delante de los menores. Esto no implica que el profesional siempre tenga razón, todo el mundo yerra; pero lo que debemos hacer es pedir más información y aclaraciones para poder reflexionar sobre los consejos y opiniones que nos están dando. Todos tenemos el mismo objetivo, ayudar a la persona con TDAH en sus estudios.
  • Compromiso, sin él la constancia será complicada de mantener.
  • Junto con la ayuda de un profesional debemos marcar qué objetivos a corto plazo y a largo plazo debemos perseguir.
  • Técnicas de estudio. Además de conceptos y valores, los estudiantes deben adquirir estrategias necesarias para poder afrontar los diferentes tipos de conocimientos. Gran parte del fracaso es porque no saben estudiar.

Estos son algunos de los consejos que de modo introductorio os podemos dar, sin embargo, la ayuda de un profesional cualificado suele ser necesario para establecer unos buenos objetivos y un correcto plan de actuación.

Desde RMind y nuestra experiencia en estos casos, queremos haceros una última recomendación: no dejéis que la vida de vuestro hijo, o la vuestra misma, giren en torno a estas dificultades. Por desgracia, a lo largo nuestros años de experiencia nos hemos encontrado con muchos estudiantes que se creen incapaces de conseguís sus objetivos, que están seguros de que jamás podrán enfrentarse a los estudios o que han aprendido de sus padres a justificarse poniendo de escusa el trastorno delante de ellos.

Pero al igual que decimos esto, también tenemos que contaros que, si trabajamos en equipo y vamos marcando pequeños objetivos cualquier alumno, con trastorno o sin él, puede conseguir todo lo que se proponga. Es por ello que confiamos en nuestros “trajes a medida”, porque cada persona es un mundo y sus necesidades son diferentes; pero eso no tiene por qué evitar que saque todo su potencial.

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