Historia

Halloween: la historia oculta

Cada vez más personas dicen: “Pasado mañana es Halloween”, ya casi nadie dice que esta semana es la festividad de Todos los Santos. Sin embargo, ¿quién sabe de dónde viene Halloween? Si salís a preguntar, por lo general la gente sabe que viene de América y que es una fiesta pagana. Pero detrás, hay más historia.

La palabra Halloween, en principio, hace referencia a la noche del 31 de octubre, la Víspera de todos los Santos, que en inglés es All Hallow’s Eve y que tras ser pronunciada muchas veces y en diferentes condiciones… se convirtió en Halloween.

Las raíces de la fiesta se encuentran en un antiguo festival conocido como Samhain que se pronuncia “sow-in”, significa “fin del verano” y se celebra al finalizar la temporada de cosechas en Irlanda para dar comienzo al “año nuevo celta”, coincidiendo con el solsticio de otoño.

¿Ni idea de quienes eran los celtas? Los celtas o galos, llamados así por los griegos y romanos respectivamente, habitaron lo que hoy es Francia, Bélgica, el oeste de Suiza y las zonas de Países Bajos y Alemania al oeste del Rin y una franja aún poco determinada de este último país, a la orilla derecha del río. Decidieron emigrar a Asia Menor y se estableció en la región llamada Galacia, la actual Turquía.

Este pueblo tallaba verduras, nabos preferentemente, para utilizarlas como linternas y que dio lugar a la creencia de que estas esculturas protegían a los humanos de los espíritus de los difuntos que esa noche caminarían entre los vivos. Posteriormente, llegaría la calabaza o Jack-o’-lantern que toma su nombre del fenómeno natural fuego fatuo (will-o’-the-wisp) y que se mantendría como símbolo de protección.

Para aquellos que nos gustan las leyendas, Jack.o’-lantern podría provenir de una pequeña historia donde el joven Jack logra atrapar al Diablo al lado de una cruz. Algunos cuentan que cuando el diablo trepó a un árbol Jack talló una cruz en el tronco evitando que pudiera bajar. Otros, que tras robar en una aldea y ser perseguido por sus habitantes, se encontró con el Diablo en el bosque quien venía a buscar su alma y lo convenció para que se convirtiera en moneda y así cuando los aldeanos recuperasen sus cosas se pudiera llevar sus almas; el diablo aceptó y al convertirse en moneda y saltar al saco de Jack quedó atrapado sin sus poderes al lado de una cruz. En ambas versiones, Jack libera al Diablo cuando este promete que jamás se llevará su alma. Años después Jack muere y por sus pecados no puede entrar en el cielo, pero el Diablo prometió que jamás lo llevaría al infierno. Entonces se pregunta cómo podría ver hacia dónde iba sin ninguna luz y el Diablo, a modo de burla, le da una brasa proveniente del infierno que jamás dejaría de arder. Jack vacía un nabo, su comida favorita, y coloca la brasa en el interior construyendo una linterna y convirtiéndose en Jack of the Lantern o Jack-o’-Lantern.

¿Y los disfraces? Pues resulta que, en algunas partes de Escocia e Irlanda, durante el Samhain, los celtas usaban máscaras e intercambiaban sus vestimentas para confundir a los espíritus de los muertos. Obviamente, esa finalidad se ha ido perdiendo a lo largo de diferentes interpretaciones; pero por entonces, en una cultura donde la separación entre la vida y la muerte era difusa, la gente pensaba que así engañarían a las ánimas y así evitarían que invadiesen sus vidas.

Pero esto no acaba ahí, porque el cristianismo se extendió en Europa y la Iglesia Católica intentó erradicar los rituales paganos. Roma tuvo que mostrarse indulgente para atraer a los fieles a las iglesias. El papa Gregorio IV, en el año 837, propició el que la festividad del Día de todos los Santos, del 13 de mayo, coincidiera con la festividad de Samhain, en octubre.

La costumbre de ir pidiendo dulces puerta por puerta también fue adoptada por la Iglesia con el fin de integrar las creencias paganas en su sociedad. También permitieron que la gente se disfrazara de ángeles, santos o demonios. Durante la Edad Media, esto derivó en que los pobres pedían comida a cambio de rezar por las almas de los creyentes.

Aunque esta fiesta es muy similar allí donde se celebra, España no es uno de sus mayores fans, es América del Norte el mayor referente donde llegó de mano de los irlandeses que emigraron durante la Gran hambruna irlandesa. Allí, el espíritu de esta fiesta se apodera de todos, pero son los niños los que se suelen disfrazar para el truco o trato en cada una de las casas que tienen cerca y que han sido decoradas con esmero para provocar algún que otro escalofrío al que se aventure hasta la puerta.

La verdad, es que muy poca información nos llega sobre las diferentes fiestas. En este caso, vale con investigar un poco para ver que lo que era una costumbre celta hace cientos de años, se ha convertido en parte de la cultura actual de muchas sociedades teniendo sus propias vestimentas, rituales, gastronomía y conjunto de creencias.

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