Sociedad

Trata de «peludos»

Las Navidades llegan y con ellas muchas familias deciden incorporar nuevos miembros a sus familias, normalmente perros o gatos.

En principio, podríamos decir que hay dos vías para encontrar a ese nuevo miembro: comprarlo o adoptarlo. Desde RMind, queremos indicaros algunos puntos que deberíais tener claros antes de dar el siguiente paso y algunas razones por las que debéis adoptarlo y no comprarlo.

Antes de tomar la decisión final, debéis tener en cuenta que:

  • Necesitan compañía: son animales sociales, ambos necesitan pasar tiempo acompañados y jugar/hacer ejercicio (en el caso de los gatos, hay estudios que demuestran que son más felices si viven con otro gato).
  • Longevidad: los perros suelen vivir de media entre 10 y 13 años, sin embargo, esos datos pueden variar. Aunque no es una norma como tal, cuanto más pequeño de tamaño es el perro, más años vive; pudiendo llegar a los 18 años (el perro más longevo conocido tenía 29 años). En el caso de los gatos, viven unos 16 años si son caseros y unos 6 años si son callejeros (el más longevo que se conoce llegó a los 32 años).
  • Vacaciones: en el caso del perro su familia humana será su punto de seguridad y en muchas ocasiones se puede ir con ellos a todas partes, siempre que lo tengamos en cuenta a la hora de escoger el modo de transporte, seleccionar residencias y actividades durante las vacaciones; mientras que para el gato la seguridad se la da su territorio, por lo que no se recomienda moverlos de casa a no ser que os vayáis a ausentar más de 20 días, pero tendréis que contar con alguien que se encargue de él.
  • Necesidades: el perro debe salir de casa con regularidad, no deberíamos de caer en la costumbre de que sólo salga a pasear para hacer sus necesidades. Los gatos no requieren salir, ellos mismos se suelen regular la comida y usan su arenero cuando lo necesitan. Nosotros sólo tendremos que mantener el arenero limpio de cacas y cambiar la arena cuando lo requiera.
  • Economía: en el caso de los gatos, hacerse con todo lo necesario para que se instale con nosotros ronda los 230€ y su mantenimiento anual los 500€. En el caso de los perros varía en función de su tamaño, principalmente; pero hacerse con el ajuar inicial ronda los 260€ y su mantenimiento anual oscila entre los 300€ y los 1000€ anuales. En ambos casos, si es cachorro o un abuelito el presupuesto anual aumentará.
  • Por último y sin intención de desanimar, debemos tener en cuenta alergias, hijos, accidentes y desperfectos, etc.

Dicho esto, es como si fuésemos a tener un hijo y, en realidad, es así. Nuestra mascota debe llevar un chip por ley que lo vincule con nosotros. Nos dará miles de alegrías y buenos momentos, pero debemos tener claro si queremos que formen parte de nuestras familias.

Ahora, ¿por qué debemos adoptarlo?

  • No potencias una industria de fábrica de vidas. A tu hijo lo tendrías o biológicamente o lo adaptarías, no lo comprarías. ¿Qué crees que ocurre con los cachorros que no consiguen vender y dejan de ser cachorros?
  • Adoptarlo, normalmente, va a ser más económico que comprarlo; pues en la mayoría de los casos el dinero que se “paga” a un refugio es por la comida empleada, las vacunas puestas, el microchip y la castración; dinero que se usará para el siguiente animal que se encuentren. Sin embargo, el que pagas a un comercio (entre 450€ y 1000€) es para ellos como ganancia y no te suelen incluir nada (ni si quiera el microchip obligatorio por ley y con una penalización entre 1500€ y 3000€).
  • Muchos de los animales en los refugios ya han estado en casas antes, por lo que saben cómo comportarse y están acostumbrados a humanos.
  • Adoptar a un adulto. Normalmente cuesta más que sean adoptados, a pesar de que la inversión económica es menor que con un cachorro, de que ya ha desarrollado su carácter como adulto (suele haber menos cambios) y ha recibido algún tipo de educación en muchos casos. Además, en el refugio te van a conocer y te aconsejarán quién coincide más con tu personalidad.
  • Salvarás una vida. Solamente en torno al 40% de los animales de los refugios y asociaciones son adoptados anualmente, por lo que el 8% de los perros y el 15% de los gatos serán sacrificados.
  • Sí, también hay cachorros y perros de “raza” en los refugios.
  • “No te darán gato por liebre”. Vas a la tienda compras un cachorro con pedigrí y cuando crece, lo quieres y ya no te vas a quejar a nadie, pero es mestizo. Te timaron.
  • No te encontrarás con cartillas falsificadas a propósito. Por ejemplo, la edad LEGAL para destetar a un perrito son los 2 meses; pero muchos criadores falsifican sus cartillas y los venden a las tiendas con menos edad. ¿Por qué? Son más “monos”, ¿no? Y ellos tienen menos gastos. ¿Problemas? No come bien todavía, bajadas fuertes de azúcar, bajada de peso superior a lo normal, diarreas y vómitos, no termorregula solo y los dientes le están saliendo, por lo que no comerá con normalidad. Todo esto podría llegar costarle la vida y el dinero lo habrías gastado en balde.

Debemos admitir que nos encantan nuestros amigos peludos, personalmente participamos en rescates de algunos que se encuentran en apuros y perdidos, y colaboramos con refugios y asociaciones. Cualquier duda, ¡aquí estamos para ayudaros!

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Sociedad

¿Te manipulan?

Quien nos manipule mejor, es el vencedor. Podemos hablar de comercios, productos, políticos, nuestra pareja e, incluso, religiones. De momento, no hace falta hablar de quién dice la verdad y quién no, porque la cuestión es que les creemos igual. Es un hecho, te manipulan.

Sin embargo, no tiene la misma repercusión que nos manipule un comercio y acabemos comprando una aspiradora que no necesitamos, a vernos con una hipoteca a la que no podemos hacer frente; no es lo mismo que intentemos comprar algo online y sea una estafa, a que los partidos políticos (todos) prometan “el oro y el moro” y que luego huyan con el dinero público de todos. Y si nos preguntamos cómo llegan a nosotros la mayor fuente de manipulación por excelencia, por encima de todas la demás: los medios de comunicación.

En este punto sólo os podemos decir que TODOS somos manipulados y es erróneo pensar que no es así. ¿Qué no? Aquellos que hayáis respondido a nuestra encuesta en Instagram os habréis dado cuenta de que hay muchas de las preguntas, están simplemente, en nuestro conocimiento general (no hemos querido entrar, en esta ocasión, en discursos políticos y publicidad engañosa; eso lo dejamos para nuestro taller). Aquí os dejamos las respuestas a la encuesta:

  • “Napoleón era bajo”. En comparación con los de su época, estaba por encima de la media en estatura y, a pesar de todo, eso se dice de él. Si la gente os responde que es en comparación con la estatura actual, entonces el Papa Pío VI, Carlos IV o Fernando VII también lo eran bastante bajos.
  • “Aceite en la pasta para que no se pegue”. En realidad, lo que evita que se pegue es que la remuevas y la calidad de la pasta. Podéis encontrar recetas en las que os aseguran que la sal evita que se peguen, pero en todas las recetas os dicen que… remováis.
  • “Tres Reyes Magos”. Un tema que en Madrid ha creado polémica, ¿verdad Cayetana Álvarez de Toledo?… bueno, en ningún lado de la Biblia sale que fuesen tres, tampoco se les llama reyes, ni se menciona sus nombres y ni si quiera se indica que fuesen varones. Si queréis encontrar la fuente de “tres” y sus nombres, tenéis que acudir a los evangelios apócrifos (a grandes rasgos, son textos que no han sido aceptados en los libros sagrados), específicamente al Evangelio de la Infancia de Tomás, del siglo II. Por no aparecer en los textos bíblicos reconocidos por la Iglesia, no aparecen ni siquiera las famosas figuras del buey y la mula.
  • “La Gran Muralla China se ve desde el espacio”. Ninguna estructura humana es visible desde la órbita, pero se pueden ver ciudades iluminadas por la noche.
  • “Benjamin Franklin, presidente de los EEUU”. Nunca lo fue, pero se le considera uno de los padres fundadores del país. Fue presidente de Pensilvania, entre otros cargos.
  • “Los primeros seres humanos convivieron con los dinosaurios”. Casi casi… sólo nos separaron 64 millones de años.
  • “¿El casco con cuernos pertenece a los vikingos?” No. Los cascos con cuernos fueron creados por un diseñador de vestuario en una ópera de Wagner en el siglo XIX.
  • “Los toros odian el rojo o les atrae y por eso atacan”. Perciben los movimientos del paño del torero como una amenaza sea del color que sea; de hecho, no es hasta comienzos de 1700 cuando se empieza a emplear este color. Investigaciones formales a este respecto, ninguna; pero ha sido sometido a prueba en varios programas televisivos.

Si nos vamos al campo de las noticias, son muchísimos los ejemplos de noticias fake que nos llueven cada día y que, algunas, han sido causa de guerras. En este post, sólo vamos a mencionar una como ejemplo (pero NINGÚN político se libra): todos recordamos cuando Bush afirmó que había armas de destrucción masiva en Irak y usó este hecho para invadir todo un país. Ahí ya hubo manipulación, pero ¿cuántos recuerdan que Aznar hizo lo mismo? En una entrevista en 2003, el entonces presidente afirmó: «Puede estar usted seguro y todas personas que nos ven. Estoy diciendo la verdad» (cuatro años después reconoció haber estado equivocado). Si nos ponemos a buscar, podemos encontrar manipulaciones similares de todos los políticos, de izquierdas o derechas. ¿Aún crees que puedes identificar cuándo te están manipulando? Pincha en el siguiente enlace y sigue intentándolo: https://www.bbc.com/mundo/noticias-38026197

Cuando nos manipulan o persuaden entrar en juego muchas variables: la fuente, el mensaje, el receptor y el contexto. De manera un poco más concreta podemos decir que influye si el tema nos interesa, nuestro conocimiento sobre el mismo, si nos parece atractiva la persona que lo presenta y la relación que nos una a ella (si nos lo pide una amigo, las cosas cambian), la autoridad de la persona que emite el mensaje (¿recuerdan las batas blancas en los anuncios?) si tenemos la capacidad para conseguirlo (ya hablemos de dinero o porque esté en “nuestra mano”), si procesamos esa información por la ruta central o por la periférica, si percibimos que lo necesitamos (ya sea real o no dicha percepción), etc. Y así podríamos seguir con la lista.

¿Nos podemos hacer inmunes a la persuasión? Posiblemente no, pero podemos disminuir las probabilidades de que ocurra desarrollando nuestra capacidad crítica y nuestra resistencia.

¿Quieres aprender y mejorar tu resistencia? Aprender las técnicas que usan los vendedores, cómo nos afecta el cómo nos pidan las cosas, las rutas por las que procesamos la información, casos de publicidad subliminal, etc. ¡¡Escríbenos y apúntate a nuestro taller!!

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Padres

¿Igualdad en nuestra familia?

“Yo quiero que mi hijo respete la figura de la mujer, por ejemplo, viene conmigo a las citas en el ginecólogo”. Así una madre nos indicaba su intención de inculcar a su hijo valores como el respeto a la mujer y evitar que desarrolle conductas machistas. Pretende educarlo en la igualdad.

Sin embargo, ella va sola a la compra, ella cocina siempre, ella recoge la mesa siempre, ella se encarga de los hijos siempre, ella trabaja igual que su marido, ella se encarga de la casa, su marido vuelve del trabajo y se sienta en el sofá a ver la televisión con una cerveza. Y, sin embargo, que su hijo la acompañe a esas actividades no cambiaría, a penas, nada. Lo más efectivo sería que ambos se turnaran para hacer todas las actividades y que su hijo los acompañara a ambos a todas alguna vez, mostrándole que son tareas que hacen las personas en general, ya sean mujeres u hombres.

“Cariño voy al médico, es un rollo y es mejor que no vengas”. Una madre ha quedado con sus amigas y no se ve capaz de decirle a su hijo que ella, al igual que su padre, puede quedar con sus amigas para divertirse y salir de fiesta. Su padre sí se lo dice. Ambos, padre y madre, son adultos que necesitan tiempo para sí mismos, puede ser yendo de compras, yendo a un museo, quedando a tomar algo con sus amigos o saliendo de fiesta una noche; ambos son dos adultos con hobbies y relaciones sociales, además de padres. Tampoco deben olvidar que son pareja, es sano que ambos disfruten de tiempo juntos sin sus hijos. Hay que mostrarle que todos tenemos derecho a disfrutar de tiempo para nosotros mismos, del modo que sea.

“¿Quién te llama?”, “Llegas un poco tarde”, “No has comprado lo que te dije”, “Tus amigas salen demasiado de fiesta, ¿no?”, “No haces nada bien”, “No te pongas esa falda, es muy corta”, etc. Frases que en muchos oídos suenan totalmente normales, frases que podrían llegar a salir de nuestros hijos sin darnos cuenta. Pero es muy posible que haya otras que ya hayan integrado: “esto es cojonudo”, como algo bueno; “esto es un coñazo”, como algo aburrido; ella es puta, pero él es un gigoló; ella es una zorra, pero él es un ligón;… y así muchos más ejemplos de palabras comunes que la mayoría tenemos en nuestro vocabulario, expresiones sexistas que podemos cambiar.

Como estos, podríamos recurrir a más situaciones sociales en las que el machismo convive con nosotros. Así, no es de extrañar que, en 2017, según el Centro Reina Sofía, el 27,4% de los jóvenes de entre 15 y 29 años creía que la violencia de género es una conducta normal en una pareja, mientras que el 21,2% consideraba que es un tema politizado que se exagera.

Es más fácil educar a un niño que en adulto, por lo tanto, es sumamente importante transmitir a nuestros hijos el respeto por la figura de la mujer, igual que por la del hombre. Esto va más allá de repartirse las tareas de manera equitativa, así como los roles que marcan las normas en el hogar; también hay que cuidar el lenguaje que empleamos delante de los niños, aunque no nos dirijamos a ellos; y enseñarles que una persona, por ejemplo, una mujer no es sólo madre cuando ha tenido un hijo… sigue siendo hija, hermana, novia, profesional, amiga, etc.

Si necesitas ayuda o sólo quieres contarnos tu caso, ¡contáctanos sin compromiso!

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Educación

Clases a domicilio: ¿riesgos?

La educación actual no llega a todos lados y ese «apoyo escolar extra» cada vez es más común en muchas familias. Esto provoca que los profesores particulares dando clases en casa del alumno se haya convertido en algo cada vez más común, siendo una tirita para muchos padres que no dan abasto.

Muchos estudiantes, algunos incluso antes de terminar bachillerato, comienzan a dar clases particulares en casa de sus propios alumnos logrando cubrir algunas de las necesidades que tienen esos niños y logrando obtener unos “ahorrillos” para su día a día.

En muchos casos, es suficiente y los profesores particulares a domicilio van obteniendo experiencia y aprendiendo por medio del ensayo y error, pero cometiendo errores que pueden llegar a complicarse y convirtiéndose en situaciones que necesitan ayuda más profesional. Llegado el caso… ¿seríais vosotros o vuestro profesor particular capaces de detectarlo y actuar en consecuencia?

Hace unos días, alguien de confianza nos ofrecía dar clases particulares a dos hermanos en diferentes cursos de la ESO en su propia casa. La situación era la siguiente: el profesor particular que habían tenido años anteriores, sólo durante el presente curso, no iba a poder prestarles su servicio este año; los alumnos, en principio, requerían un par de horas de clase a la semana para matemáticas, física y química, principalmente; en época de exámenes podían llegar a necesitar hasta 8 horas en una semana; ambos estudiaban y hacían los deberes con su madre, quien era la que regulaba la frecuencia de las clases y quien buscaba alguien de confianza para que cubriera dichas clases en su domicilio este año.

En principio es una situación relativamente común en muchas casas: el adulto que estudiaba con los niños ya no puede resolver todas las dudas y sólo para eso busca alguien que lo ayude. Muchos nos podríamos preguntar ¿y? ¿cuál es el problema? ¿no han encontrado un buen candidato? Bueno, pues si nos adentramos un poquito más, podemos hacernos otro tipo de preguntas y plantear hipótesis, a sabiendas de que aún no tenemos toda la información.

Este primer hecho, nos llevaría a tener una entrevista con ambos padres y ambos niños, necesitamos más información para poder crear un plan de actuación concreto, un “traje a medida para cada alumno”. Puede sonar excesivo el hecho de querer recabar más información, pero las necesidades de esos dos niños van más allá de un apoyo escolar “extra” y lo que vamos a plantear a continuación son sólo hipótesis que podríamos confirmar o no con dicha entrevista.

Probablemente, la madre (desconocemos cómo actúa el padre) carga con la responsabilidad de los estudios de sus hijos, evitando que ellos se hagan cargo de ella y exigiéndoles X resultados.

Es posible, que la atención que reciban de su madre esos niños gire en torno a los estudios, lo cual dificultará la relación. ¿Qué padre no ha discutido nunca con sus hijos sobre los estudios? Lo académico forma parte de la vida de nuestros hijos, pero no son meros estudiantes, son mucho más.

Los niños, no saben programarse y se les acumula el trabajo para justo antes del examen. Es posible, que sin el profesor particular y sin su madre no hagan prácticamente nada. Se han vuelto dependientes en ese aspecto.

Sabiendo que son hipótesis sin confirmar, pues en este caso nunca llegamos a tener dicha entrevista y por lo tanto podría haber otras dificultades: comprensión lectora, memorización, hábito de estudio, etc. Dificultades no demasiado elevadas y que, por lo tanto, no les han impedido ir pasando de curso y que no se han trabajado de manera adecuada. Sabiendo esto, la mayoría de los profesores particulares a domicilio trabajarían de la siguiente manera: irían a casa del alumno, le explicarían de nuevo aquello que no hayan entendido en el colegio y harían los deberes con ellos. Algunos les mandarían algún ejercicio extra que, si el niño tiene tiempo y/o supervisión haría y sino no.

Quizás, y sólo quizás, esos niños necesiten sacar la parte académica fuera de casa. Quizás necesiten profesores dotados de herramientas y experiencia para que los acompañen en el proceso de aprendizaje, no debemos olvidar que es su proceso y no el nuestro. Quizás esos padres (la madre) tengan también unas necesidades, un profesional que coja el peso de la responsabilidad de los estudios de sus hijos, un profesional que sea capaz de ir dándoles poco a poco esa responsabilidad a los niños de nuevo. Quizás, necesiten que alguien les enseñe a programarse, ya que el colegio lo exige, pero nadie les muestra cómo hacerlo. Quizás esos niños necesiten ver que pueden hacerlo solos y para ellos sea más necesario un aprobado por sí mismos que un notable con ayuda, para que vean que son capaces y el aprobado lo conviertan ellos solos en la nota que quieran. Quizás necesitan que la motivación no sea que se lo exigen en casa, sino que ellos quieren alcanzarlo. Quizás las conversaciones en casa deban hablar de qué han hecho en el recreo o qué han hecho sus padres en el trabajo, de cuál va a ser el menú de esa semana o qué van a hacer todos juntos el fin de semana.

En esto casos, es posible que los padres escuchen cosas que no quieran oír, es posible que se requiera trabajo en equipo, es posible que quien intente dar ese “más que apoyo extra” se tenga que reunir con el tutor del alumno del colegio, es posible que requieran algo más que un profesor particular a domicilio. Porque, ¿de verdad creen que esa persona que va a darle clases a sus hijos, en caso de que sea necesario, va a ver esas necesidades y va a saber cubrirlas?

Ahora podemos pensar que a mí hijo le va bien así, ¡por supuesto! No podemos generalizar, sería un grave error. Pero no crean que ese servicio es más barato, que los desplazamientos a un centro de apoyo no merecen la pena, que esa persona siempre dedica el tiempo suficiente a preparar las clases con su hijo y, mucho menos, que sabrá cubrir todas sus necesidades.

Porque en la mayoría de las ocasiones, ese servicio es más caro del que en realidad necesita el alumno (¿acaso las clases particulares o las magistrales son la única opción?); además de crear dependencia del profesor que luego no está durante la realización del examen, minando la autonomía del alumno, así como su motivación y aumentando su frustración. El tiempo en los centros de formación es más eficiente que en la casa del alumno, por lo que el desplazamiento merece la pena. Los profesionales en el centro se dedican a ello, no están en la situación de “si mi carrera universitaria me lo permite dedicaré tiempo a preparar la clase”, su objetivo es ayudar al alumno a alcanzar sus metas; además de contar con el apoyo de un equipo multidisciplinar que los respalda.

No hay una fórmula mágica que haga que los niños saquen un 10 en todas las asignaturas, es más, aunque no nos guste… la realidad es que tampoco tienen por qué sacarlo. Debemos recordar que esas calificaciones no determinan el tipo de persona en el que se van a convertir ni el tipo de futuro que van a tener. Nos preocupa que no accedan a una buena carrera o no tengan un buen trabajo, pero nada de lo que hagamos garantiza… nada. Personas como Bill Gates, Mark Zuckerberg, Steve Jobs, Li Ka-shing (dejó la escuela a los 15 años y es el 8º más rico del mundo) o Amancio Ortega; entre muchos, no terminaron sus estudios, algunos ni el colegio. Las calificaciones de una educación que no ha evolucionado en los últimos 50 años no son reflejo de nuestros hijos, no nos empeñemos en ello.

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Padres

La Tecnología, hijo adoptivo

El otro día leía un artículo de la BBC sobre el uso de las nuevas tecnologías por parte de los niños que concluía “Quizás, al final, [los niños] sólo quieren disfrutar de la tecnología de la misma forma que lo hacen los adultos” y no pude evitar pensar “¡Ah!, ¿pero es que los adultos disfrutan de manera sana? ¿es que estamos en el mismo punto de desarrollo?”. Hablando de este tema con diferentes personas, empezaron a surgir preguntas: ¿Cómo lo hacían los padres hace, a penas, diez años? ¿Está afectando al desarrollo del cerebro de los niños? ¿Qué se están perdiendo? Realmente, ¿qué les estamos enseñando?

El tema del uso de la tecnología y los niños puede mantenernos horas y horas debatiendo. Podríamos empezar hablando de la tecnología en el cole, luego seguir con el uso de esos mismos aparatos durante el resto del día, comentar los diferentes estudios que hay actualmente y que ninguno puede asegurar qué efectos habrá en el futuro por el simple hecho de que esos niños aún no han crecido, llegaríamos a que uno de los problemas es el currículo escolar actual y otro la jornada laboral tan extensa que tienen los padres.

Sin embargo, vamos a intentar centrarnos en lo que sabemos seguro y qué hemos ido viendo las personas que nos dedicamos al mundo de la educación.

En primer lugar, hay que tener en cuenta que el cerebro de un niño no está preparado para los conceptos abstractos; sino que aprenden tocando y manipulando, empezando por elementos simples e individuales para luego ir generalizando. Si a esto añadimos, que en función del tiempo que pasan los más pequeños con estas nuevas tecnologías hoy en día, se calcula que aquellos que nazcan hoy habrán empleado un año de su vida al llegar a 7 añitos en mirar una pantalla; quizás sea prudente hacernos ciertas preguntas y analizar el tema con cuidado, antes de decidir si es positivo o negativo.

Sabiendo esto, hay cosas que con una simple observación ya se pueden ir viendo. Aquellos niños que, por la razón que sea, pasan tiempo delante de las pantallas tienden a buscar más la atención de los adultos que la de sus iguales, la mayoría de sus conversaciones giran alrededor del contenido que han visualizado, casi todos sus juegos simbólicos se basan en reproducciones de lo que han observado en una pantalla, su atención se mantiene menos en el tiempo, etc. ¿Por qué?

  • Las tablets y smartphones tienen tantos estímulos, que su cerebro se acostumbra y cuando se enfrentan a tareas con menos estímulos (y que además requieren más trabajo por su parte que el simple hecho de observar) pierden la atención.
  • El abundante material del que disponen en estos aparatos provoca que no finalicen lo que están haciendo, nadie obliga a un niño a terminar de ver una película o una partida de un juego, por lo tanto, mucho menos querrá acabar otro tipo de tareas.
  • Sus oportunidades de crear desaparecen. Las historias, los cuentos, las posibilidades,… vienen dadas por la tecnología, los momentos que pasa el niño consigo mismo disminuyen.
  • Esto nos lleva a que sean poco tolerantes a sentimientos como el aburrimiento. Son mucho más impulsivos y tienden a querer las cosas “aquí y ahora”.
  • De cierta manera, influye en su comunicación. El tiempo que pasan con los adultos que les rodean, con sus iguales y con ellos mismos disminuye; por lo que sus habilidades sociales, aunque sea mínimamente, se ven afectadas.
  • Los contenidos que se les presentan están llenos de estereotipos y suelen tener el formato acción-recompensa, es justo a eso a lo que se acostumbran.
  • Estamos provocando que experiencias sensoriales y de aprendizaje se conviertan en algo simplemente mecánico. La primera vez que le ponemos un video a un niño para que coma el puré, podríamos meterle un saltamontes en la boca; está tan embobado que no se daría cuenta. Sin embargo, se acostumbra a no saborear la comida, a no querer comer sin la pantalla, a que sólo tiene que molestar un poco en el super o en un restaurante para que le den la tablet y así esté a lo “suyo”.

En cuanto a la tecnología en el colegio sólo podemos comentar aquello con lo que nos hemos encontrado. Aquellos niños cuyos libros de texto impresos han desaparecido y se encuentran dentro de tablets, tienden a tener una peor caligrafía (tanto niños como niñas, ambos empeoran considerablemente), hasta el punto de no entender ellos mismos qué han escrito. Cometen muchas más faltas de ortografía y tardan más en subsanarlas.

Hasta aquí, se podría intuir de cierta manera. Pero es que también empeora su organización, tanto a la hora de planificarse como a la hora de estructurarse mentalmente. La posibilidad de subrayar y de hacer anotaciones que les lleven a hacer esquemas y resúmenes se ve alterada. Cuando les pides que hagan este proceso, en muchos más casos te encuentras párrafos y páginas enteras subrayadas.

Obviamente se puede usar como instrumento, pero cuidado con todas aquellas experiencias que sustituye. Desde RMind os animamos a que no dejéis que la tecnología sea una herramienta para facilitar vuestras “funciones”, el mensaje que les transmitimos no es nada beneficioso. Por otro lado, os recomendamos que establezcáis límites claros en cuanto a su uso. Sea el aparato que sea, una buena opción es, por ejemplo, acordar con ellos que habrá X tiempo de uso de esta tecnología a la semana (en función de su edad) y que ellos se la administren como quieran; siempre evitando que se use como recompensa.

Y aun con todo, paremos un momento y preguntémonos qué pasaría si nuestro hijo no usase ninguno de estos aparatos (televisión, tablet o smartphone) hasta que tenga, no sé, ¿7 años? ¿10? ¿De verdad creen que no sería capaz de aprender cómo funcionan y de disfrutar de ellos a partir de esa edad? Quizás no se trate de crear un mundo donde no conozcan dicha tecnología, pero quizás debamos pensar con mucho cuidado qué se están perdiendo mientras miran una pantalla.

educación parental
Psicología

Educación parental

Es un hecho que nuestro comportamiento tiene un impacto, mayor o menor, en otras personas. Por lo tanto, cabe pensar que los padres serán las figuras que más influencia tendrán en el comportamiento de sus hijos.

Baldwin ya nos presentó un modelo en los años 40, Schaefer casi en los 60 lo rediseñó y Craig en el 97 los describió más detalladamente, siendo su modelo probablemente el más conocido. Siguiéndole, de cierta manera, podemos encontrar cuatro estilos parentales principalmente: democrático, paternalista o sobreprotector, autoritario y negligente. Se distinguen principalmente por el grado en que presentan dos características: control/exigencia y afecto/diálogo.

Antes de seguir, debemos tener en cuenta que ninguno de los estilos es estanco y que nos podríamos encontrar entre dos de ellos. Además, muchas veces, ni siquiera ambos progenitores presentan el mismo. Para que nos hagamos una idea y, ya que una imagen vale más que mil palabras, quedaría representados así:

El estilo democrático se caracteriza por presentar exigencia y sensibilidad en igual medida, de manera progresiva alienta a sus hijos para que vayan logrando su autonomía. Del mismo modo, tiene reglas flexibles y mantiene una comunicación abierta con sus hijos; esto quiere decir que la disciplina es inductiva, se explican los propósitos de las normas y están abiertos a las posibles argumentaciones que surjan al respecto. Las consecuencias por traspasar algún límite son razonables y ejercen un control firme. Esto se traduce, generalmente, en hijos con más confianza, autocontrol, rendimiento escolar y autoestima.

Brevemente podemos comentar también los otros tres estilos.

En el caso autoritario, la comunicación y flexibilidad desaparecen; los castigos suelen ser severos y la disciplina está basada en el poder del adulto. Los hijos suelen ser o bien pasivos y dependientes, o bien rebeldes y agresivos.

Un padre o madre negligente no pone ni límites ni da muestras de afecto. En general prestan poca atención a sus hijos. Si, además, los padres son algo hostiles; los hijos pueden mostrar impulsos destructivos y conductas delictivas.

Si los progenitores son mayoritariamente sobreprotectores, las muestras de afecto serán muy positivas y, aparentemente, la comunicación será fluida. Sin embargo, a la hora de hacerse con el control tendrán problemas. En general, los hijos no son capaces de respetar los límites y, en algunos casos, pueden mostrar conductas de superioridad sobre otros niños.

Sin olvidar que esto son orientaciones, sí que debemos ser conscientes de cuánto podemos llegar a influir en nuestros hijos y en que luego serán ellos los que reproduzcan estos estilos parentales con sus propios hijos.

Educación

Vuelta al cole

¡¡Arriba!! A la ducha, a vestirse, prepara el material, desayuna y… en ruta.

¡Aquí estamos otro año más!

Ya seas profe, papá o mamá , o estudiante que vuelve al cole… ¡la rutina ha vuelto para todos!

Los profes han cargado pilas en el verano y ya están listos para otro año escolar.

Los papis han tenido oportunidad de estar más con sus hijos y conocerlos más en profundidad.

Los niños han tenido un break y vuelven frescos al cole.

Debería ser fácil el inicio de otro año escolar. ¿No?

Sin embargo, durante casi tres meses el despertador a penas ha sonado, la rutina semanal ha desaparecido casi por completo y… los niños han sido los protagonistas de su mundo. ¿Quién no firmaría por algo así?

Habrá niños que empiecen con ganas el colegio, quizás estén deseando ver a sus amigos y ponerse al día.

Habrá otros que los primeros días lo pasen algo peor y se muestren reacios a volver.

Habrá quienes, simplemente, vuelvan al cole «sin pena ni gloria».

Nuestro trabajo: estar atentos a las necesidades de todos y cada uno de ellos. Hay responsabilidades y obligaciones… sí; pero debemos estar ahí para todo lo que necesiten y, ante todo, escucharlos y dejar que se expresen.

Por muy pequeños que sean, tienen un mundo entero que contarnos, SU MUNDO. Y debemos asegurarnos que puedan hacerlo si lo desean.