cuida el tiempo de calidad con tus hijos
Familia, Padres

Tiempo de calidad en familia

La mayoría hemos pasado tiempo de calidad en familia, ya sea como hijos o como padres, recordamos esos momentos en los que disfrutamos de la compañía de los otros y la sonrisa no se nos borraba de la cara.
Sin embargo, a veces pensamos que por cenar con nuestros hijos, llevarlos y traerlos del cole y estar ahí por si tienen dudas haciendo los deberes… ya pasamos tiempo con ellos. ¿Pero es tiempo de calidad? Realmente, ¿por qué tuviste hijos?

¿Qué es el tiempo de calidad en familia?

El tiempo de calidad en familia no consiste solo en estar en la misma habitación o hacer algo juntos… como los deberes. Lo podemos definir como aquel que sentimos como nuestro, como propio, un tiempo especial y valioso en el que se generan buenos recuerdos y se fortalecen los vínculos. Normalmente, son momentos significativos donde la comunicación entre los miembros de la familia fluye y de los que se disfruta enormemente.

Este tiempo se caracteriza por:

  • Ausencia de distracciones. Los móviles, la televisión, el trabajo,… hacen que nuestra atención no esté centrada en las personas que están con nosotros.
  • Los vínculos afectivos que se desarrollan son sanos, se suelen evitar relaciones tóxicas en las que hay desapego o dependencia.
  • La comunicación y las conversaciones también son de calidad, no se centran en preguntas repetitivas como ¿qué tal el cole? ¿tienes deberes? ¿cómo ha ido el examen?

¿Cómo podemos conseguir este tiempo de calidad con nuestros hijos?

  • Organízate, hay tiempo para todo. No dejes que el cansancio de la rutina y de las responsabilidades ocupen por completo tu vida.
  • Prioriza, a veces más es menos. Queremos darles un futuro mejor que el que hemos tenido cuando quizás trabajando unas horas menos los viernes podríamos dedicar la tarde a ellos aunque tengamos que consentirles algo menos en cosas materiales.
  • Déjales tiempo libre a ellos. ¿Su vida académica es importante? Sí. ¿Es lo más importante? Quizás no. ¿Realmente tienen que tener una actividad extraescolar todas las tardes y los sábados o domingo? ¿O quizás deberíamos renunciar a algunas cosas para simplemente estar con ellos?
  • Podemos ser impredecibles. No hace falta programar cada actividad con ellos, podemos sorprenderlos y dejarnos sorprender. Podemos ir a su cuarto y sentarnos en el suelo a jugar con ellos.
  • Tengamos cuidado con el hijo adoptivo, las nuevas tecnologías. Si quieres ver cómo afectan, lee nuestro otro post.

¿Necesitas ayuda? Que no te de vergüenza pedirla, porque si tu hijo necesita un oftalmólogo o un otorrino… ¿a que no dudas en buscarle ayuda? Los hijos vienen sin manual, nadie nos prepara y no hay un título universitario que estudiar. Nuestra primera consulta con el Gabinete de RMind es gratuita y quizás, descubras un nuevo mundo. ¡Escríbenos o ven a vernos!

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Sociedad

Trata de «peludos»

Las Navidades llegan y con ellas muchas familias deciden incorporar nuevos miembros a sus familias, normalmente perros o gatos.

En principio, podríamos decir que hay dos vías para encontrar a ese nuevo miembro: comprarlo o adoptarlo. Desde RMind, queremos indicaros algunos puntos que deberíais tener claros antes de dar el siguiente paso y algunas razones por las que debéis adoptarlo y no comprarlo.

Antes de tomar la decisión final, debéis tener en cuenta que:

  • Necesitan compañía: son animales sociales, ambos necesitan pasar tiempo acompañados y jugar/hacer ejercicio (en el caso de los gatos, hay estudios que demuestran que son más felices si viven con otro gato).
  • Longevidad: los perros suelen vivir de media entre 10 y 13 años, sin embargo, esos datos pueden variar. Aunque no es una norma como tal, cuanto más pequeño de tamaño es el perro, más años vive; pudiendo llegar a los 18 años (el perro más longevo conocido tenía 29 años). En el caso de los gatos, viven unos 16 años si son caseros y unos 6 años si son callejeros (el más longevo que se conoce llegó a los 32 años).
  • Vacaciones: en el caso del perro su familia humana será su punto de seguridad y en muchas ocasiones se puede ir con ellos a todas partes, siempre que lo tengamos en cuenta a la hora de escoger el modo de transporte, seleccionar residencias y actividades durante las vacaciones; mientras que para el gato la seguridad se la da su territorio, por lo que no se recomienda moverlos de casa a no ser que os vayáis a ausentar más de 20 días, pero tendréis que contar con alguien que se encargue de él.
  • Necesidades: el perro debe salir de casa con regularidad, no deberíamos de caer en la costumbre de que sólo salga a pasear para hacer sus necesidades. Los gatos no requieren salir, ellos mismos se suelen regular la comida y usan su arenero cuando lo necesitan. Nosotros sólo tendremos que mantener el arenero limpio de cacas y cambiar la arena cuando lo requiera.
  • Economía: en el caso de los gatos, hacerse con todo lo necesario para que se instale con nosotros ronda los 230€ y su mantenimiento anual los 500€. En el caso de los perros varía en función de su tamaño, principalmente; pero hacerse con el ajuar inicial ronda los 260€ y su mantenimiento anual oscila entre los 300€ y los 1000€ anuales. En ambos casos, si es cachorro o un abuelito el presupuesto anual aumentará.
  • Por último y sin intención de desanimar, debemos tener en cuenta alergias, hijos, accidentes y desperfectos, etc.

Dicho esto, es como si fuésemos a tener un hijo y, en realidad, es así. Nuestra mascota debe llevar un chip por ley que lo vincule con nosotros. Nos dará miles de alegrías y buenos momentos, pero debemos tener claro si queremos que formen parte de nuestras familias.

Ahora, ¿por qué debemos adoptarlo?

  • No potencias una industria de fábrica de vidas. A tu hijo lo tendrías o biológicamente o lo adaptarías, no lo comprarías. ¿Qué crees que ocurre con los cachorros que no consiguen vender y dejan de ser cachorros?
  • Adoptarlo, normalmente, va a ser más económico que comprarlo; pues en la mayoría de los casos el dinero que se “paga” a un refugio es por la comida empleada, las vacunas puestas, el microchip y la castración; dinero que se usará para el siguiente animal que se encuentren. Sin embargo, el que pagas a un comercio (entre 450€ y 1000€) es para ellos como ganancia y no te suelen incluir nada (ni si quiera el microchip obligatorio por ley y con una penalización entre 1500€ y 3000€).
  • Muchos de los animales en los refugios ya han estado en casas antes, por lo que saben cómo comportarse y están acostumbrados a humanos.
  • Adoptar a un adulto. Normalmente cuesta más que sean adoptados, a pesar de que la inversión económica es menor que con un cachorro, de que ya ha desarrollado su carácter como adulto (suele haber menos cambios) y ha recibido algún tipo de educación en muchos casos. Además, en el refugio te van a conocer y te aconsejarán quién coincide más con tu personalidad.
  • Salvarás una vida. Solamente en torno al 40% de los animales de los refugios y asociaciones son adoptados anualmente, por lo que el 8% de los perros y el 15% de los gatos serán sacrificados.
  • Sí, también hay cachorros y perros de “raza” en los refugios.
  • “No te darán gato por liebre”. Vas a la tienda compras un cachorro con pedigrí y cuando crece, lo quieres y ya no te vas a quejar a nadie, pero es mestizo. Te timaron.
  • No te encontrarás con cartillas falsificadas a propósito. Por ejemplo, la edad LEGAL para destetar a un perrito son los 2 meses; pero muchos criadores falsifican sus cartillas y los venden a las tiendas con menos edad. ¿Por qué? Son más “monos”, ¿no? Y ellos tienen menos gastos. ¿Problemas? No come bien todavía, bajadas fuertes de azúcar, bajada de peso superior a lo normal, diarreas y vómitos, no termorregula solo y los dientes le están saliendo, por lo que no comerá con normalidad. Todo esto podría llegar costarle la vida y el dinero lo habrías gastado en balde.

Debemos admitir que nos encantan nuestros amigos peludos, personalmente participamos en rescates de algunos que se encuentran en apuros y perdidos, y colaboramos con refugios y asociaciones. Cualquier duda, ¡aquí estamos para ayudaros!

igualdad
Padres

¿Igualdad en nuestra familia?

“Yo quiero que mi hijo respete la figura de la mujer, por ejemplo, viene conmigo a las citas en el ginecólogo”. Así una madre nos indicaba su intención de inculcar a su hijo valores como el respeto a la mujer y evitar que desarrolle conductas machistas. Pretende educarlo en la igualdad.

Sin embargo, ella va sola a la compra, ella cocina siempre, ella recoge la mesa siempre, ella se encarga de los hijos siempre, ella trabaja igual que su marido, ella se encarga de la casa, su marido vuelve del trabajo y se sienta en el sofá a ver la televisión con una cerveza. Y, sin embargo, que su hijo la acompañe a esas actividades no cambiaría, a penas, nada. Lo más efectivo sería que ambos se turnaran para hacer todas las actividades y que su hijo los acompañara a ambos a todas alguna vez, mostrándole que son tareas que hacen las personas en general, ya sean mujeres u hombres.

“Cariño voy al médico, es un rollo y es mejor que no vengas”. Una madre ha quedado con sus amigas y no se ve capaz de decirle a su hijo que ella, al igual que su padre, puede quedar con sus amigas para divertirse y salir de fiesta. Su padre sí se lo dice. Ambos, padre y madre, son adultos que necesitan tiempo para sí mismos, puede ser yendo de compras, yendo a un museo, quedando a tomar algo con sus amigos o saliendo de fiesta una noche; ambos son dos adultos con hobbies y relaciones sociales, además de padres. Tampoco deben olvidar que son pareja, es sano que ambos disfruten de tiempo juntos sin sus hijos. Hay que mostrarle que todos tenemos derecho a disfrutar de tiempo para nosotros mismos, del modo que sea.

“¿Quién te llama?”, “Llegas un poco tarde”, “No has comprado lo que te dije”, “Tus amigas salen demasiado de fiesta, ¿no?”, “No haces nada bien”, “No te pongas esa falda, es muy corta”, etc. Frases que en muchos oídos suenan totalmente normales, frases que podrían llegar a salir de nuestros hijos sin darnos cuenta. Pero es muy posible que haya otras que ya hayan integrado: “esto es cojonudo”, como algo bueno; “esto es un coñazo”, como algo aburrido; ella es puta, pero él es un gigoló; ella es una zorra, pero él es un ligón;… y así muchos más ejemplos de palabras comunes que la mayoría tenemos en nuestro vocabulario, expresiones sexistas que podemos cambiar.

Como estos, podríamos recurrir a más situaciones sociales en las que el machismo convive con nosotros. Así, no es de extrañar que, en 2017, según el Centro Reina Sofía, el 27,4% de los jóvenes de entre 15 y 29 años creía que la violencia de género es una conducta normal en una pareja, mientras que el 21,2% consideraba que es un tema politizado que se exagera.

Es más fácil educar a un niño que en adulto, por lo tanto, es sumamente importante transmitir a nuestros hijos el respeto por la figura de la mujer, igual que por la del hombre. Esto va más allá de repartirse las tareas de manera equitativa, así como los roles que marcan las normas en el hogar; también hay que cuidar el lenguaje que empleamos delante de los niños, aunque no nos dirijamos a ellos; y enseñarles que una persona, por ejemplo, una mujer no es sólo madre cuando ha tenido un hijo… sigue siendo hija, hermana, novia, profesional, amiga, etc.

Si necesitas ayuda o sólo quieres contarnos tu caso, ¡contáctanos sin compromiso!

educación parental
Psicología

Educación parental

Es un hecho que nuestro comportamiento tiene un impacto, mayor o menor, en otras personas. Por lo tanto, cabe pensar que los padres serán las figuras que más influencia tendrán en el comportamiento de sus hijos.

Baldwin ya nos presentó un modelo en los años 40, Schaefer casi en los 60 lo rediseñó y Craig en el 97 los describió más detalladamente, siendo su modelo probablemente el más conocido. Siguiéndole, de cierta manera, podemos encontrar cuatro estilos parentales principalmente: democrático, paternalista o sobreprotector, autoritario y negligente. Se distinguen principalmente por el grado en que presentan dos características: control/exigencia y afecto/diálogo.

Antes de seguir, debemos tener en cuenta que ninguno de los estilos es estanco y que nos podríamos encontrar entre dos de ellos. Además, muchas veces, ni siquiera ambos progenitores presentan el mismo. Para que nos hagamos una idea y, ya que una imagen vale más que mil palabras, quedaría representados así:

El estilo democrático se caracteriza por presentar exigencia y sensibilidad en igual medida, de manera progresiva alienta a sus hijos para que vayan logrando su autonomía. Del mismo modo, tiene reglas flexibles y mantiene una comunicación abierta con sus hijos; esto quiere decir que la disciplina es inductiva, se explican los propósitos de las normas y están abiertos a las posibles argumentaciones que surjan al respecto. Las consecuencias por traspasar algún límite son razonables y ejercen un control firme. Esto se traduce, generalmente, en hijos con más confianza, autocontrol, rendimiento escolar y autoestima.

Brevemente podemos comentar también los otros tres estilos.

En el caso autoritario, la comunicación y flexibilidad desaparecen; los castigos suelen ser severos y la disciplina está basada en el poder del adulto. Los hijos suelen ser o bien pasivos y dependientes, o bien rebeldes y agresivos.

Un padre o madre negligente no pone ni límites ni da muestras de afecto. En general prestan poca atención a sus hijos. Si, además, los padres son algo hostiles; los hijos pueden mostrar impulsos destructivos y conductas delictivas.

Si los progenitores son mayoritariamente sobreprotectores, las muestras de afecto serán muy positivas y, aparentemente, la comunicación será fluida. Sin embargo, a la hora de hacerse con el control tendrán problemas. En general, los hijos no son capaces de respetar los límites y, en algunos casos, pueden mostrar conductas de superioridad sobre otros niños.

Sin olvidar que esto son orientaciones, sí que debemos ser conscientes de cuánto podemos llegar a influir en nuestros hijos y en que luego serán ellos los que reproduzcan estos estilos parentales con sus propios hijos.

Educación

Vuelta al cole

¡¡Arriba!! A la ducha, a vestirse, prepara el material, desayuna y… en ruta.

¡Aquí estamos otro año más!

Ya seas profe, papá o mamá , o estudiante que vuelve al cole… ¡la rutina ha vuelto para todos!

Los profes han cargado pilas en el verano y ya están listos para otro año escolar.

Los papis han tenido oportunidad de estar más con sus hijos y conocerlos más en profundidad.

Los niños han tenido un break y vuelven frescos al cole.

Debería ser fácil el inicio de otro año escolar. ¿No?

Sin embargo, durante casi tres meses el despertador a penas ha sonado, la rutina semanal ha desaparecido casi por completo y… los niños han sido los protagonistas de su mundo. ¿Quién no firmaría por algo así?

Habrá niños que empiecen con ganas el colegio, quizás estén deseando ver a sus amigos y ponerse al día.

Habrá otros que los primeros días lo pasen algo peor y se muestren reacios a volver.

Habrá quienes, simplemente, vuelvan al cole «sin pena ni gloria».

Nuestro trabajo: estar atentos a las necesidades de todos y cada uno de ellos. Hay responsabilidades y obligaciones… sí; pero debemos estar ahí para todo lo que necesiten y, ante todo, escucharlos y dejar que se expresen.

Por muy pequeños que sean, tienen un mundo entero que contarnos, SU MUNDO. Y debemos asegurarnos que puedan hacerlo si lo desean.